Arte de Terror – Horror y terror en el arte

Arte

Estamos rodeados de imágenes gráficas en nuestro diario vivir; fotografías, carteles, posters, publicidad diversa, dibujos animados, video, cine, etc. Tan acostumbrados estamos a ellas que olvidamos que su origen está en el arte y no es la excepción para toda la cultura que se ha generado alrededor de lo que hoy categorizamos como terror y horror sobre todo en lo que a cinematografía se refiere. Analicemos algunas obras de arte que tienen mucho de terroríficas y horrorizantes.

Imágenes aterradoras pueden nombrarse desde la existencia de las primeras representaciones gráficas del hombre, es decir, las pinturas rupestres, pero a estas se les da de antemano la calificación generalizada de primitivas y así la gente justifica su “aberración”. No así sucede con el arte griego, mismo que se tiene en gran estima por sus nociones idealistas de la “belleza” corporal humana y es de esta forma que muchas representaciones no se observan desde el motivo que las género, sino desde la maestría técnica de quien las realizó, razón por la cual no se capta la intención que pretende trasmitir la obra. Un ejemplo muy claro y muy conocido es la escultura griega del periodo helenístico de Laocoonte y sus hijos, cuyos autores son Apolodoro y Polidoro de la Escuela de Rodas en los años 175-150 a. C.

Laocoonte y sus hijos devorados por serpientes

Laocoonte y sus hijos devorados por serpientes

Esta escultura representa el momento justo en que Laocoonte está siendo devorado junto con sus hijos por dos serpientes enviadas por la diosa Atenea como castigo por tratar de impedir que el Caballo de Troya ingresase a dicha ciudad, cosa que de haber logrado hubiera impedido la destrucción de la misma.

Esta representación tiene una gran carga de dolor y sufrimiento que se ve claramente marcada en los rostros de los tres personajes esculpidos, principalmente Laocoonte, centro de la representación, quién mira hacia el cielo como buscando ayuda divina. Todo esto se acentúa con todas las contorsiones corporales en las que se encuentras dispuestos los tres personajes en su búsqueda de liberarse de las apretadas llaves que les aplican las serpientes. Es precisamente por todo esto que el Laocoonte causó gran impacto en el mundo del arte helenístico pues tal maestría en el manejo de las expresiones y la conservación de la perfección corporal aún en poses tan extrañas marco una diferencia con las producciones anteriores.

Saltando directamente a la Edad Media es muy conocida la existencia de grabados e ilustraciones diversas de las cazas de brujas y las diferentes condenas que recibían estas. Pero aquí quiero enfocarme a las representaciones sacras, aquellas que se encuentran en las iglesias de esa etapa históricas pues en la iglesia de Sainte Foy (Santa Fe) en la ciudad de Conques, Francia se encentra una educativa representación del Juicio Final en el tímpano de la fachada occidental de dicha construcción. En ella podemos encontrar al Cristo justo en el centro quién divide la obra en dos: a su mano derecha, que apunta hacia arriba, el paraíso y a su izquierda, apuntando hacia abajo, el infierno.

Tímpano de la fachada occidental con la representación del Juicio Final en la iglesia de Sainte Foy en Coques, Francia.

Tímpano de la fachada occidental con la representación del Juicio Final en la iglesia de Sainte Foy en Coques, Francia.

Es curioso ver como el paraíso resulta ser la parte que más les costó representar a los sus autores puesto que es la parte más estática de la composición con sus personajes simple y sencillamente parados observando al infinito sin realizar acción alguna que les distinga de los demás, puesto que el paraíso se concibe como aquel lugar donde no será necesaria ninguna actividad humana, sólo se trata de la contemplación de Dios y en consecuencia no había más cabida a la imaginación del artista. Muy por el contrario, la representación del infierno es totalmente dinámica comenzando con la clara representación de la entrada al reino de fuego con unas fauces en las cuales se está lanzando a aquellos que reusaron seguir el camino del Señor y que sufrirán eternamente una serie de castigos inenarrables… ¡o casi!, pues en esta fachada podemos verlos; gente siendo torturada, gente devorada viva por demonios, gente despellejada, desmembrada, etc. Hoy resulta sorprendente que esta fuese la cotidianidad del momento, todos estos actos inhumanos de hecho sucedían en la realidad.

Uno pensaría que pasados estos siglos de “oscurantismo” tales ilustraciones o sus similares no serían necesarias pero el apocalipsis y el infierno fueron temas recurrentes a lo largo de todo el renacimiento y en lo que refiere al paraíso y al infierno es muy importante la pintura de El Bosco, cuyo nombre es justo ese: Paraíso e Infierno, que relata de lado izquierdo la expulsión de Adan y Eva del paraíso consecuencia del pecado original. Este pecado parece ser representado por una plaga de demonios-insecto cayendo desde el cielo que esparcen la destrucción por el mundo. El pináculo de tal destrucción lo vemos en el panel derecho que nos ilustra el infierno donde nuevamente hay personas torturadas de las más diversas formas imaginables, pero el hecho de que esta sea una pintura y que podamos apreciar sus colores y sus ambientaciones incrementa el terror de lo que representa. Tenemos un paisaje claramente de destrucción al horizonte, con fuego en una ciudad destruida y en los primeros planos vemos hombres siendo acarreados a su sufrimiento por criaturas amorfas, mezcla de diversos animales con seres humanos, parte insectos, parte peces, tritones, lagartos y cosas ni siquiera nombrables, razón por la cual se le relaciona mucho con el surrealismo.

Paraíso e Infierno, pintura de El Bosco.

Paraíso e Infierno, pintura de El Bosco.

Otras menciones honoríficas… o quizá deba decir ¡horroríficas! corresponden, la primera a Tinttoreto con su pintura El hallazgo de los restos de San Marcos que representa el momento justo de este suceso, en las catacumbas donde supuestamente se hallaban los restos y en donde se puede observar el cuerpo muerto y a ciertos ayudantes sacando a otros cadáveres de su descanso en un ambiente oscuro y lúgubre. El segundo corresponde a El Greco con la pintura de La apertura del quinto sello del Apocalipsis, la ilustración del momento justo en que en la turbulencia del fin del mundo los mártires de Dios claman la venganza contra aquellos incrédulos y a Satanás que los gobierna. El Greco tenía al peculiaridad de desdeñar las formas y los colores “correctos” y eso acentúa lo tétrico de sus representaciones, pues los cuerpos humanos están deformados, con extremidades largas y falta de definición en sus formas, todo esto se suma a los colores oscuros que usó en esta pintura.

El hallazgo de los restos de San Marcos por Tinttoreto.

El hallazgo de los restos de San Marcos por Tinttoreto.

La apertura del quinto sello del Apocalipsis por El Greco.

La apertura del quinto sello del Apocalipsis por El Greco.

Una tercera mención se la lleva el conocido Caravaggio mismo que si bien no acostumbraba representar escenas de destrucción y muerte si tenía un claro enfoque hacía lo crudamente realista, no le importaba el aspecto de sus escenificaciones pictóricas mientras transmitiese un efecto o sensación real por muy pesada que esta sea. Tomemos como ejemplo La Incredulidad de Santo Tomás, y recordemos que este personaje fue uno de los discípulo del Cristo y aquel que se reusó a creer la resurrección de su Maestro hasta que lo viese y pudiese introducir sus dedos en las llagas que aquel tendría debido a los clavos y la lanza que le mató. El Cristo le concede su deseo y es ésta la imagen que nos proporciona la pintura de Caravaggio con una maestría en la textura pálida de la piel de los personajes y en sus expresiones de tremendo asombro; este es el realismo de Caravaggio y casualmente, estos tres últimos artistas mencionados corresponden a una denominación moderna de estilo conocida como: el Tenebrismo.

La Incredulidad de Santo Tomás por Caravaggio.

La Incredulidad de Santo Tomás por Caravaggio.

Después de este punto los enfoques cambiaron y se dirigieron hacia las representaciones de retratos y de la cotidianidad del mundo, con sus excepciones claro está. Una de estas fue el caso de Francisco de Goya con una serie de grabados, mediante la técnica del aguafuerte, convenientemente titulados Los horrores de la guerra que detallan las crueldades cometidas durante la Guerra de la Independencia Española –llevada a cabo contra el Primer Imperio Francés en el contexto de las Guerras Napoleónicas– y cuyos ejes temáticos son la misma guerra, el hambre como consecuencia y finalmente, la crítica sociopolítica con alegorías de animales.

Los horrores de la guerra por Goya

Los horrores de la guerra por Goya

La pintura siguió su camino hasta llegar a las vanguardias y al arte posmoderno y el exponente que en seguida presentamos se contextualizó durante una parte de su carrera con la corriente del arte existencialista, que, como lo dice el nombre, era portavoz de la filosofía existencialista de la posguerra (la Segunda Guerra Mundial) misma que decía que el hombre está completamente sólo en el mundo y no tiene ningún sistema moral o religioso que le ayude a sobrellevar su miserable existencia. Francis Bacon es uno de los artistas más representativos de esta corriente –aunque no sólo se afilio a ella pues su estilo fue evolucionando– con una manera de representar sus visiones de manera muy similar a la de El Greco en cuanto a sus ambientaciones y colores pero de manera tan abstracta y con tanta crudeza que no se le semeja a nadie más. Es recurrente en sus pinturas la directa representación de la muerte así como objetos amorfos que semejan la textura de la carne muerta y ensangrentada, siendo considerado su trabajo como una absoluta representación de la angustia humana.

Cabeza rodeada por carne de ternera por Francis Bacon.

Cabeza rodeada por carne de ternera por Francis Bacon.

Por supuesto hay mucho más en cuanto a las producciones artísticas que representan toda la oscuridad de la mente humana y el miedo a lo desconocido y místico. Más aún, hay obras de arte posmoderno conceptual que dejan ver más aún las profundidades horrorizantes del hombre, pero estas las analizaremos pronto en otro artículo, así que estén muy pendientes y no olviden seguir buscando más artistas en referencia a este tema pues hay más, mucho más, que seguro les sorprenderá.

Nota por Diego Castrejón de Deca-Logos Studio

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